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El proceso de creación. Cómo conectar con la acción

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El camino hacia la creación

Sin duda, todos, o la mayoría de nosotros, deseamos ser felices, o al menos lograr aquello que nos permita sentirnos bien.

La podemos sentir más pequeña o más intensa, más lejana o más cercana, pero está.

El tema es que muchas veces no tenemos conciencia de que está en nuestro interior, en nuestra esencia divina, y la buscamos afuera, en el futuro, o en otro lugar. Por eso todo lo que hacemos no nos da resultado.

Entonces nos frustramos o desanimamos, y cuando nos sentimos así, la luz se aleja aún más y entramos en una especie de inacción que provoca un círculo vicioso en el cual cada vez se nos hace menos fácil salir.

La clave: el movimiento

Hoy te voy a explicar cómo hacer para «sacudir» esas sensaciones y conectar a otro nivel, porque para alcanzar aquello que deseamos tener, vivir, etc, antes que nada tiene que resonar internamente con nuestra frecuencia.

Como bien sabés, porque ya te lo hemos contado, o si no lo sabés, podés leerlo en…

Todo es energía en este universo divino, y la energía es luz e información, vibrando a una frecuencia que atrae a la misma frecuencia y para resonar con esa frecuencia, debemos movernos, cambiar el estado.

¿Por qué movernos?. Simplemente porque la esencia del universo, esa energía, está en continuo movimiento.

Activando tus sueños. Un curso para hacerlos realidad

El movimiento es nuestra esencia, todo se mueve y todo cambia continuamente, de hecho así pasa en nuestro cuerpo, respiramos y ya todo cambió internamente, al tomar oxígeno y soltar dióxido de carbono, se produce una purificación con su consecuente cambio.

De hecho  así pasa en cualquier aspecto de la realidad, el tiempo no es más que movimiento en el espacio, eso que llamamos tiempo, se mide por las vueltas que da la tierra y por el movimiento del sol.

Si nos resistimos a esa realidad de movimiento, de cambio vamos en contra de nuestra esencia, y esto nos lleva a estados de angustia, de impotencia, de frustración.

Eso pasa con las personas que se aferran a relaciones, a empleos, a lugares, a objetos ya sean muebles o inmuebles. Incluso se aferran a actitudes frente a ciertas situaciones, aunque nada de eso les de felicidad.

Y en general lo hacen por miedo, o simplemente porque creen que en lo conocido, está la seguridad.

Sin darse cuenta de que esa aparente seguridad es una ilusión alimentada por una esperanza vana de que algo exterior «las va a salvar».

Y que esa sensación sólo las lleva a la inacción, que es exactamente el camino inverso a la conexión con mi esencia divina y perfecta.

Qué hacer entonces?

Simplemente movernos para fluir y acompañar de manera armónica y acompasada el cambio. Y el primer paso para movernos, lo vamos a dar ahora con un ejercicio fácil, pero que da muy buenos resultados.

Nos vamos a parar, cerrar los ojos, respirar suave y profundo y vamos a conectar con nuestra realidad actual.

Y con aquello que deseamos cambiar.

Sintiendo  intensamente qué le pasa a nuestros cuerpo, si tenemos tensiones, contracturas, molestias. A nivel más profundo, sintiendo qué emociones resuenan en nuestro interior. Y las vamos a soltar con cada respiración, hasta vaciarnos de ella, sólo es energía que sale de nosotros impulsada por la respiración.

Luego vamos a dar un paso hacia adelante, un solo paso, con los ojos cerrados. Y ahora vamos a sentirnos como si ya hubiéramos cambiado, como si ya hubiéramos resuelto lo que nos inquietaba, o bien hubiéramos alcanzado lo que deseábamos. Y vamos a conectar con las sensaciones que ahora tenemos en el cuerpo, con las emociones que nos evoca la situación, e incluso con los estímulos externos, aromas, sonidos etc. Vamos a imaginar que hay un espejo adelante nuestro y que en él nos vemos felices y que todo vibra en armonía y paz.

Ahora vamos a decir en voz alta: «recuerdo cuando estaba»…y vas a nombrar el estado anterior, y todo lo que pasaba en ese estado. Le vas a agradecer a ese estado, por lo vivido y lo aprendido, y vas a volver al estado actual, diciendo: ahora estoy…y vas a describir tu estado actual.

Ese simple paso, ese simple movimiento, te va a sacudir, conectar con el cambio de manera simbólica, y con las sensaciones necesarias para estar en la frecuencia en que eso que deseas se va a materializar en tu vida, desde adentro hacia afuera.

Te invitamos a escuchar el audio siguiente, donde te guiamos paso a paso para hacerlo.

Audio. Conectando con la acción para alcanzar tu creación

Y luego nos cuentas cómo resulta.

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La clave para conectar con el Ser: nuestra esencia divina

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Si queremos crear la vida que soñamos, guiados por nuestros deseos verdaderos, es esencial encontrarnos a nosotros mismos y recordar nuestro verdadero SER.

Ese SER que no está condicionado, que no está estructurado, ese ser que puede expresar para qué vino a esta tierra con total claridad.

Ese Ser que es conciencia pura, y divina, que tiene la capacidad de experimentar y co-crear, a imagen y semejanza de la fuente de toda creación: de la gracia de Dios

Ese Ser, al igual que su creador, y al igual que todo lo que hay en el universo divino es energía, y  la energía es luz e información.

La luz y la información están en continuo movimiento por lo tanto son variables, y hacen que el Ser también lo sea. Esta característica le permite al Ser vibrar en distintas frecuencias, según sea aquello que desee experimentar.

Las frecuencias pueden ser más bajas y más altas, y en función de eso, nos van a permitir conectar y atraer al mismo nivel.

Una esencia, distinta frecuencia

Para estar en sintonía con el planeta tierra,  el ser humano experimenta desde distintas vibraciones:  cuerpo, mente, alma, espíritu, las cuales tienen la misma esencia: energía, pero  diferente vibración.

Y esas vibraciones pueden ejemplificarse como capas, como distintos cuerpos.

Nosotros en Misión Ser, los describimos como mamushcas, esas muñequitas rusas que se colocan unas adentro de otras. La más chica ejemplifica el cuerpo, la que le sigue en tamaño la mente, la siguiente el alma, y la otra el espíritu.

Aquello a lo que llamamos espíritu es la vibración más alta del Ser, es la chispa esencial, parte de Dios, no tiene forma, sólo es.

El alma, a la que llamamos también: ser interior o ser en esencia, tiene una vibración un poco más baja.

Luego la mente y todo lo que ella emite, pensamientos, emociones acciones, a su vez vibran con una frecuencia más baja que las anteriores. Esto para ser percibidas y experimentadas en el cuerpo físico.

El cuerpo físico, o cuerpo material es el que tiene la frecuencia más baja, más adaptada a la vibración del planeta en el que está.

El cuerpo es para el Ser como un traje. Un traje que se pone para experimentar durante un tiempo, y que luego, cuando ya cumplió su misión deja para seguir experimentando.

La misma esencia en distintas vibraciones. Una analogía interesante para comprender esto es pensar en el agua en sus distintos estados. Cuando se presenta como hielo, podemos imaginar el cuerpo; como agua. la mente y todo lo que proyecta; como vapor: el alma y el espíritu.

Un punto fundamental para entender el proceso es que la energía de más alta frecuencia puede modificar la de más baja frecuencia.

Por eso si queremos cambiar algo en la conciencia del cuerpo, y de la materialidad, debemos hacerlo desde estadíos de frecuencia más elevada, no desde la misma frecuencia.

Desde la misma frecuencia puede haber paliativos, pero no modificaciones reales. Es decir si tomo algo para el dolor me puede aliviar pero no me conecta con el origen del mismo porque éste está a un nivel más profundo, es decir no termino de sanar o liberar aquello que en verdad produjo ese dolor en mí.

Si voy a un nivel más elevado de mi ser, a mi mente, desde ahí puedo generar ciertos cambios sobre el cuerpo, que me van a permitir conectar con la comprensión profunda de que el cuerpo es muy obediente y que se expresa según se manifieste mi mente. Si digo que me siento indefensa, y lo repito varias veces, las defensas de mi cuerpo van a bajar y así con todo lo que sienta o exprese.

Pero muchas veces para entender los para qué de aquello que mi cuerpo manifiesta, debo ir un poco más alto aún  y conectar a nivel del ser interior. De nuestra conciencia divina, entendiendo que esa es nuestra esencia y que ahí está la verdad. Esto es la información del ser en toda su existencia (en su traje actual: concepción, vientre materno, historia propia y  familiar) y en trajes anteriores. Como así también la frecuencia de luz de nuestra verdad más alta. Puede ser que mi cuerpo se exprese por un sufrimiento en una vida anterior, que necesito sanar para ya no volver a experimentar.

Por eso,  si quiero encontrar mi camino, mi equilibrio, mi paz, tengo que conectar con ese Ser que realmente soy.  Más allá de mi cuerpo y de mi mente. Conectar con mi ser divino, eterno y perfecto, porque en él están todas las verdades, ahí está la dirección  a seguir y desde puedo hacer los verdaderos cambios que deseo.

Misión Ser. Encuentra tu mejor versión.

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